En estos días dónde metimos al león de despensero en el gobierno del Perú y cada día parece un ‘déjà vu’, siempre para mal pero con nombres diferentes, este es un ejemplo que sólo sirven los hechos y las palabras se las lleva el viento o la lluvia.
Si en lugar de ir a la fiscalía a reservarse el derecho a guardar silencio o mandar a abogados, dijesen sólo la verdad, ese ejemplo arrastraría tantas cosas positivas que sería incalculable su beneficio.